Tecnología anticelulitis III

Aunque muchas personas piensan que la piensan que la liposucción es la solución más radical y definitiva para liberarse de la celulitis, el caso es que tampoco sirve para todas las tipologías de este problema.

La liposucción sólo es útil para deshacerse de la grasa que tiene una distribución genética concreta y que es resistente a las dietas. Se trata de la celulitis que aparece normalmente como aquella que conocemos como “piel de naranja”. La aspiración sólo es viable cuando la celulitis se presenta en forma de cúmulos delimitados y, aún así, no todo el mundo es apto para someterla a dicha intervención.

Habitualmente, en las clínicas, se realiza un selección rigurosa de los pacientes.  Sólo aquellos que tienen un peso estable y un buen tono cutáneo son los ideales para conseguir la retracción adecuada después de la pérdida de volumen. Por ello se dice que se obtienen mejores resultados según la edad.

No se suelen aceptar para someterse a la liposucción a aquellos pacientes que son perfeccionistas con las pequeñas deformidades, ni a los que padecen patologías relacionadas con la alimentación, o a los que tienen sobrepeso y piensan que con la cirugía solucionarán todos sus problemas.

Antes de someterse a la liposucción, en algunos centros estéticos,  se plantea un programa de un año que incluya tratamientos nutricionales y ejercicio físico así como mesoterapia y láser.

Sobre las diferentes técnicas quirúrgicas se dice que no hay una fórmula mejor o peor para practicar la liposucción sino que lo importante es quién la realiza, es decir, el cirujano.

Sin embargo, hay una técnica que es la llamada “liposucción tumescente”,  que es una variación que consiste en inyectar una cantidad de suero fisiológico para favorecer el fácil desprendimiento de las células grasas. Aunque la mejor fórmula para la eliminación definitiva de la celulitis es la perseverancia.

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