Tecnología anticelulitis II

Como ya se ha dicho en multitud de ocasiones, combatir la celulitis es una batalla ya que una vez que ha tomado posiciones se dice que siempre regresa. No basta enchufarse a una máquina una temporada o someterse a sesiones de pinchazos de mesoterapia.  Incluso la liposucción, que es una técnica que extrae el problema de raíz, exige mantenimiento para no volver a recaer.

Los resultados de la liposucción dependen, en gran medida de la edad y del proceso individual de envejecimiento corporal de cada persona. Pero alimentarse bien, hacer ejercicio físico y someterse a tratamientos locales es la mejor forma de no recaer. Por ello, la última tendencia son los programas interdisciplinares en centros donde se contemplan todos los requisitos de cada organismo y adaptan a cada caso los beneficios de los distintos tratamientos médico-estéticos de forma individual. Además,  se realizan actividades deportivas guiadas por un entrenador personal, así como la preparación de un programa de alimentación supervisado por expertos y, si la solución es una cirugía, también se informa al paciente; aunque se analiza cada caso por si se puede tratar antes, sin pasar por quirófano.


La lipólisis combinada con los ultrasonidos es una buena propuesta. En ella, la mesoterapia, con una fórmula a base de microinyecciones aplicadas directamente en las zonas afectadas y cargadas con un preparado natural derivado de las semillas de soja, que es capaz de disolver y metabolizar adiposidades en áreas difíciles de reducir. Se complementa con aparatología de ultrasonidos de alto o baja frecuencia según las necesidades del paciente. Son necesarias un mínimo de tres sesiones de cada tratamiento y los precios varían según la tecnología aplicada pero oscilan entre los ochocientos y los tres mil euros.

La hidrilipoclasia ultrasónica es otra opción ya que es apta para combatir las adiposidades localizadas en casi todas las zonas del cuerpo como muslos, tobillos, brazos, abdomen y caderas. Los ultrasonidos son capaces de romper la grasas y liberarla con la aplicación previa de una solución hipotónica. Finalmente, un drenaje linfático ayudará a eliminar la grasa junto al resto de residuos organicos.


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