
El lifting de muslos es una técnica quirúrgica destinada a eliminar el exceso de grasa de los mismos y a corregir el descolgamiento posterior de la piel, especialmente en su cara interna, lo que ayuda a mejorar el contorno corporal.
La intervención , que puede durar de dos a tres horas, se realiza una vez que se le ha hecho un estudio completo al paciente. Se suele usar anestesia general y, normalmente, se necesitan de uno a dos días de ingreso hospitalario para tener al paciente bajo observación antes de darle el alta y comprobar que todo va bien. Una vez finalizada la operación se aplican unos vendajes compresivos que será necesario llevar durante unas semanas.
Algunos de los efectos del postoperatorio, aunque poco frecuentes, pueden ser el sangrado y el edema. Ambos se tratarán mediante la colocación de drenajes. Se deberá llevar mucho cuidado con las infecciones y, obligatoriamente, evitar realizar movimientos bruscos durante los quince primeros días posteriores a la intervención. Lo más conveniente es guardar reposo en cama los dos primeros días para no someter a tensión las suturas de la operación, ya que sentarse puede ser algo dificultoso.
Las cicatrices son algo más visibles que en otro tipo de cirugía estética aunque ello dependerá de cada paciente. Se suelen hacer en la zona inguinal o coincidente con los glúteos para disimularlas el máximo posible. En algunos casos se puede notar algo de insensibilidad en el área de la piel alrededor de la cicatriz, aunque suele desaparecer con el tiempo. Aunque las cicatrices se van disimulando con el paso del tiempo, si éstas van a ser de gran tamaño será necesario sopesar con el paciente la mejora del contorno corporal y la necesidad de dichas cicatrices.
Los puntos se retiran a las dos semanas y los resultados definitivos se pueden apreciar a los dos meses de la intervención. Los resultados de esta técnica estética se podrán mejorar a medio plazo mediante masajes o presoterapia.