Lifting facial para rejuvenecer el rostro

El lifting es una de las operaciones más extendidas en lo que respecta a la cirugía facial. Antes las operaciones faciales suponían un riesgo y dejaban cicatrices más o menos visibles. Actualmente las técnicas para efectuar operaciones de lifting han avanzado muchísimo y las cicatrices son prácticamente invisibles ya que las incisiones se realizan a lo largo de la línea del cabello y detrás de los lóbulos auriculares.

El lifting facial se realiza con el propósito de rejuvenecer el rostro reparando la piel de la cara que tiene arrugas o está flácida. Por lo tanto, es una cirugía adecuada para personas de cierta edad cuya piel ha perdido lozanía con el paso del tiempo, o para pacientes cuyo rostro se ha deteriorado por problemas alimenticios o a causa de alguna enfermedad que ha dejado el rostro demacrado.

Normalmente, el  objetivo principal de un lifting es eliminar las arrugas que aparecen en el contorno de la boca, alrededor de la nariz y la línea de los ojos ya que son las que más envejecen el rostro.

Aunque se pueden utilizar dos tipos de anestesia, la local o la general, se recomienda usar anestesia general. Sin embargo, la decisión acerca de usar una u otra dependerá totalmente de las condiciones de salud del paciente y de lo que considere mejor el cirujano plástico.

Una vez que se realiza la operación es muy importante el período de convalecencia.  Hay que tomar la medicación que se prescriba para el dolor y seguir las indicaciones del médico para evitar al máximo la hinchazón posterior. Los vendajes compresivos que se colocan inmediatamente después de la cirugía pueden retirarse, normalmente, a los cinco días; aunque algunos puntos suelen quitarse un poco más tarde.

A los quince días se empiezan a notar los resultados de la operación y el rostro experimenta una notable mejoría. Las cicatrices dejarán de ser visibles al cabo de unos meses.

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