
La colocación de implantes dentales es lo que se denomina ortodoncia estética. Antiguamente, el objetivo de estas intervenciones era recuperar la funcionalidad de las piezas dentales y de la boca en general. Actualmente, también se busca conseguir un resultado estético más que aceptable, ya que la boca es una parte importante para conseguir una buena armonía del rostro.
Los implantes dentales sustituyen las piezas perdidas o deterioradas y están fabricados, normalmente, en titanio puro ya que es un material que se integra perfectamente con el hueso.
La intervención se suele realizar en la consulta dental por lo que no suele necesitar ingreso hospitalario. Habitualmente se utiliza anestesia local excepto en los casos en los que debido a su duración o complejidad se necesite anestesia general.
El postoperatorio no es complicado ni doloroso. Simplemente se notará hinchazón y algunas molestias habituales en las encías como consecuencia de la herida, por lo que se deberá observar una buena higiene de las mismas. Se tomarán antibióticos durante los días posteriores a la intervención para evitar infecciones.
Los implantes dentales se colocan en dos fases. La primera de ellas consiste en la colocación de la fijación y en la segunda fase se implanta la prótesis definitiva, que puede ser de cerámica y fija o de resina y removible. Entre ambas prótesis hay una pequeña diferencia de precio, siendo más cara la de cerámica.
Esta intervención no suele tener riesgos, aunque en alguna ocasión puede aparecer algún tipo de insensibilidad como consecuencia de la afectación de algún nervio que se haya seccionado durante la operación. Dicha insensibilidad suele ser pasajera aunque en algún caso podría ser irreversible.
Los implantes dentales si están bien colocados y no hay complicaciones suelen ser para toda la vida.