
La ginecomastia es una trastorno hormonal que afecta al género masculino y consiste en una aumento desproporcionado de las mamas. Al tratarse de un tema hormonal se da principalmente en los períodos en los que el hombre experimenta estos cambios, especialmente en la pubertad. Normalmente este trastorno desaparece con el paso del tiempo y por ello no se suele operar, especialmente a los jóvenes que no han terminado su desarrollo.
Sin embargo, cuando ha transcurrido un tiempo y la ginecomastia no ha desaparecido de forma natural o con medicación, una última opción es la cirugía que ayudará a eliminar ese exceso de tejido que ha crecido alrededor de la mama. Previamente se realizará una revisión endocrinológica completa.
Para este tipo de intervenciones se puede usar tanto anestesia local como general, dependiendo del paciente, y se usan dos tipos de técnicas. Una es la liposucción del tejido sobrante y otra, relativamente nueva, es la endoscopia mediante la cual se puede observar el tejido que es necesario extirpar mediante una pequeña incisión. Dependiendo de la complejidad de la intervención, en ocasiones, será necesario retirar la areola para, posteriormente, resituarla convenientemente.
Al finalizar la intervención, al paciente se le colocará una camiseta especial compresiva que tendrá que llevar durante un mes aproximadamente. Los drenajes se suelen retirar a los cuatro o cinco días, aunque el paciente no deberá realizar ningún tipo de ejercicio o esfuerzo física hasta pasado un mes después de la operación.
Algunas complicaciones que pueden surgir a raíz de la intervención son hematomas sin importancia que desaparecerán con el tiempo y con el tratamiento adecuado. Aunque también pueden aparecer seromas, que consisten en una acumulación de líquidos; estos suelen ser reabsorbidos por el propio cuerpo, pero si no fuera así será necesario extraer el líquido mediante punción o drenaje.
Los resultados se podrán apreciar perfectamente a los tres meses de la intervención.