Una vez que se ha tomado la decisión de someterse a una intervención de cirugía estética también hay que tener en cuenta las molestias o los pequeños inconvenientes, prácticamente desconocidos, que aparecen inmediatamente los días después de la operación.
En los casos de aumento o reconstrucción de pecho se abandona el hospital con un vendaje compresivo que se renovará a las veinticuatro horas por un sujetador especial que se deberá llevar al menos durante un mes. Durante todo el proceso de recuperación no sé puede tomar el sol ya que aumentaría la inflamación residual, y no se pueden hacer movimientos bruscos con los brazos. No es recomendable hacer deporte, quizás en el segundo mes después de la operación se puede caminar, como mucho. Hay que evitar el estrés y los ambientes demasiado cálidos.
Después de una liposucción hay que usar una faja de presoterapia. La suelen colocar en el mismo quirófano tras la intervención y hay que llevarla muchas semanas, dependiendo de cada caso, hasta reducir el edema postoperatorio y el riesgo de hematomas. No se pueden llevar pantalones ajustados ni prendas que aprieten la cintura durante al menos dos meses. Se recomienda sentarse siempre con las piernas elevadas, sin cruzarlas, y caminar al menos dos horas al día. No es posible nada de deporte, ni agua caliente, ni sol durante un mes. Los drenajes linfáticos son imprescindibles para bajar la hinchazón y no se puede tomar alcohol.
Si la operación ha consistido en un lifting facial será necesario llevar ropa que se abroche siempre por delante para no tener problemas a la hora de desvestirse. Después de la intervención hay que llevar gafas de sol al menos un mes, nada de maquillaje los primeros quince días y tampoco se puede lavar el pelo al menos hasta tres días después. Por último, habrá que dormir con la cabeza alta manteniendo el cuello incorporado en una posición de noventa grados.
En todos los casos siempre será conveniente tener champú en seco, gasas estériles y bolsas de hielo.