Cirugía de quemaduras

La cirugía de quemaduras forma parte de la cirugía plástica reparadora que consiste en la reparación o reposición de la piel y tejidos blandos perdidos como consecuencia del trauma de una quemadura.

Las quemaduras se pueden producir por causas diversas entre ellas calor, frío, electricidad, radiación o por agentes químicos. La gravedad dependerá de muchísimos factores y condicionará el tratamiento estético que se deba aplicar. Sobre todo será importante la extensión a reconstruir y lo deteriorada que aparezca la estructura de los tejidos afectados.

La cirugía de quemaduras tiene como objetivo principal restablecer dicho tejido, si es posible, propiciando la propia regeneración natural celular, como primer paso. Y si ello no pudiera ser, debido a la gravedad de la quemadura,  se debería recurrir a los implantes de piel en la zona afectada.

Este tipo de cirugía plástica ha avanzado tanto en los últimos años que ahora se realizan cultivos de células de la piel para los casos de quemaduras muy graves en los que se necesitarán muchos implantes para tratar toda la herida.

Estas técnicas reparadoras lo que pretenden, fundamentalmente, es devolver a su estado anterior la piel de la zona afectada y recuperar su estructura pero sin olvidar tampoco el aspecto estético.

Independientemente de la causa que la produzca, cualquier quemadura grave es traumática. Por ello es importante, psicológicamente, para el paciente volver a verse totalmente recuperado y estéticamente aceptable lo antes posible, sobre todo si se trata de zonas muy delicadas como el rostro.

Según la gravedad de la quemadura serán necesarias numerosas intervenciones y no siempre con buenos resultados ya que, desafortunadamente, en la mayoría de los casos las cicatrices son visibles y permanentes.